lunes, 21 de agosto de 2017

TAREA #4: Dimensiones de la sustentabilidad

Dimensiones de la sustentabilidad


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Para definir cabalmente la sustentabilidad es necesario considerar todas sus dimensiones de manera articulada, dado que en caso contrario, se cae en reduccionismos inconducentes.
En tal sentido, en este módulo daremos cuenta, entre otras dimensiones, de:
• La sustentabilidad ecológica o ambiental que exige que el desarrollo sea compatible con el mantenimiento de los procesos ecológicos, la diversidad biológica y la base de los recursos naturales.
• La sustentabilidad social que requiere que el desarrollo aspire a fortalecer la identidad de las comunidades y a lograr el equilibrio demográfico y la erradicación de la pobreza.
• La sustentabilidad económica que demanda un desarrollo económicamente eficiente y equitativo dentro y entre las generaciones presentes y futuras.
• La sustentabilidad geográfica que requiere valorar la dimensión territorial de los distintos ambientes. Se trata de una nueva perspectiva o dimensión ya que a pesar de que existe consenso, en los foros internacionales, sobre la importancia y dimensiones de este concepto; la realidad es que su aplicación en distintas escalas geográficas, especialmente en las escalas nacional, regional y local es todavía muy incipiente. Además, existe una subvaloración de la dimensión territorial que puede traer consecuencias negativas en la planificación del desarrollo sostenible.
Por lo demás, también se considera la sustentabilidad cultural, política y la dimensión educativa para completar el carácter complejo que abarca este concepto.

La dimensión ecológica o ambiental
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La dimensión ecológica de la sustentabilidad promueve la protección de los recursos naturales necesarios para la seguridad alimentaria y energética y, al mismo tiempo, comprende el requerimiento de la expansión de la producción para satisfacer a las poblaciones en crecimiento demográfico. Se intenta así superar la dicotomía medio ambiente-desarrollo, aspecto nada sencillo a juzgar por los impactos ambientales de los modelos económicos neoliberales vigentes en el mundo contemporáneo.
La dimensión ecológica de la sustentabilidad está condicionada por la provisión de recursos naturales y de servicios ambientales de un espacio geográfico. Es posible advertir que si bien la abundancia de recursos naturales no garantiza el carácter endógeno del desarrollo sustentable, como lo demuestra la circunstancia de tantos países subdesarrollados que poseen una importante dotación de recursos hídricos, minerales o energéticos; no hay duda que constituye el potencial básico del desarrollo territorial.
Es fundamental incorporar la dimensión ecológica en la toma de decisiones políticas y, asimismo, es necesario examinar las consecuencias ambientales de la apropiación de los recursos naturales que cada sociedad promueve en las distintas etapas históricas.
La sustentabilidad ecológica se refiere a la relación con la capacidad de carga de los ecosistemas, es decir, a la magnitud de la naturaleza para absorber y recomponerse de las influencias antrópicas.
La capacidad de carga es el máximo número de personas que pueden ser soportadas por los recursos de un territorio y se define normalmente en relación a la máxima población sustentable, al mínimo nivel de vida imprescindible para la supervivencia. El concepto de capacidad de carga permite evaluar los límites máximos del crecimiento de la población según diversos niveles tecnológicos.
La capacidad de carga puede tener también varios significados. Cuando se trata de recursos renovables (reservas de aguas subterráneas, árboles y vegetales diversos, peces y otros animales) este concepto se refiere al rendimiento máximo que se puede obtener indefinidamente sin poner en peligro el capital futuro de cada recurso. En el caso de la contaminación (vertidos líquidos y gaseosos en ríos, lagos, océanos y en la atmósfera) la capacidad de carga se refiere a las cantidades de productos contaminantes que estos receptores pueden absorber antes de ser irremediablemente alterados.
Para el caso de los recursos naturales renovables, la tasa de utilización debiera ser equivalente a la tasa de recomposición del recurso. Para los recursos naturales no renovables, la tasa de utilización debe equivaler a la tasa de sustitución del recurso en el proceso productivo, por el período de tiempo previsto para su agotamiento (medido por las reservas actuales y por la tasa de utilización). Si se toma en cuenta que su propio carácter de “no renovable” impide un uso indefinidamente sustentable, hay que limitar el ritmo de utilización del recurso al período estimado para la aparición de nuevos sustitutos.

La dimensión social

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Sabido es que el origen de los problemas ambientales guarda una relación estrecha con los estilos de desarrollo de las sociedades desarrolladas y subdesarrolladas. Mientras en las primeras el sobreconsumo provoca insustentabilidad, en las segundas es la pobreza la causa primaria de la subutilización de los recursos naturales y de situaciones de ausencia de cobertura de las necesidades básicas que dan lugar a problemas como la deforestación, la contaminación o la erosión de los suelos.
En relación con la sustentabilidad social, debemos tener en cuenta que ella implica promover un nuevo estilo de desarrollo que favorezca el acceso y uso de los recursos naturales y la preservación de la biodiversidad y que sea “socialmente sustentable en la reducción de la pobreza y de las desigualdades sociales y promueva la justicia y la equidad; que sea culturalmente sustentable en la conservación del sistema de valores, prácticas y símbolos de identidad que, pese a su evolución y reactualización permanente, determinan la integración nacional a través de los tiempos; y que sea políticamente sustentable al profundizar la democracia y garantizar el acceso y la participación de todos en la toma de decisiones públicas. Este nuevo estilo de desarrollo tiene como norte una nueva ética del desarrollo, una ética en la cual los objetivos económicos del progreso estén subordinados a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales y a los criterios de respeto a la dignidad humana y de mejoría de la calidad de vida de las personas”. En relación con estas apreciaciones de Guimarães, la dimensión aludida se relaciona estrechamente, además, con los aspectos culturales y políticos de las sociedades.
Pero no sólo la sustentabilidad deberá promover cambios cualitativos en el bienestar de las sociedades y afianzar el equilibrio ambiental planetario, sino que deberá considerar la dimensión social en su más profundo sentido. Esto se comprende si se expresa que es natural que un ser humano en situación de extrema pobreza, exclusión o marginalidad no pueda tener un compromiso estrecho con la sustentabilidad. Por ejemplo, no se le podrá pedir a quienes no tienen leña para calefaccionar sus hogares que no talen de manera desmedida los árboles cercanos a sus casas o sobreconsuman las especies y sobrepastoreen los suelos con sus ganados. En sentido contrario, en situaciones de riqueza, las poblaciones tienden al sobreconsumo y, por lo tanto, tampoco se comprometerán con la sustentabilidad, hecho que es notorio en las grandes ciudades, en las que la cultura del shopping, la comida chatarra, el gasto exagerado de energía y agua es moneda corriente.
En términos de la relación entre estos dos extremos de la sociedad, no hay duda que la inserción privilegiada de unos –los ricos-, en el proceso de acumulación, y por ende en el acceso y uso de los recursos y servicios de la naturaleza, les permite transferir a los otros –los pobres-, los costos sociales y ambientales de la insustentabilidad a los sectores subordinados o excluidos. Ello implica, especialmente en los países periféricos, con graves problemas de pobreza, desigualdad y exclusión, que los fundamentos sociales de la sustentabilidad suponen postular como criterios básicos de política pública los de la justicia distributiva, para el caso de bienes y de servicios, y los de la universalización de cobertura, para las políticas globales de educación, salud, vivienda y seguridad social.

La dimensión económica
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El debate economía - medio ambiente es uno de los que ha suscitado las polémicas más arduas en términos de su relación con la sustentabilidad. Se ha señalado con razón que aún la ciencia económica no tiene una respuesta convincente a la crítica ecológica. La economía falla al valorar la riqueza global de las naciones, sus recursos naturales y especialmente los precios de las materias primas. Por ejemplo, si nos referimos al precio de los recursos energéticos agotables, es evidente que su valoración siempre es menor que la real en términos de su preservación para las futuras generaciones. También es posible cuestionarse si el precio que las industrias tienen que pagar por insertar residuos no reciclados al ambiente tampoco sea el racional. Entonces, cuáles serán los precios adecuados. Aquí se incorpora usualmente la noción de externalidades como los aspectos ambientales que no tienen valoración cuantitativa en la contabilidad o en el proceso de producción. De allí la importancia de valorizar los recursos al menos por su costo de reposición y construir con ellos por ejemplo, cuentas del patrimonio natural para saber qué y cuánto tenemos, cómo lo podríamos usar en diferentes alternativas y cuánto nos queda en cada caso.
Para desarrollar el tema de la dimensión económica de la sustentabilidad se puede plantear la pregunta: ¿es posible la sostenibilidad ambiental con la economía de mercado? Esta cuestión requiere de un debate en el que se requiere admitir como modelo económico sostenible desde el punto de vista ambiental a aquél que se adecua a los ciclos biogeoquímicos de la materia, y le permite así perpetuarse en el tiempo. Existen una serie de acuerdos que al establecer determinadas metas ambientales, de manera de influir en las formas, productos y subproductos de las actividades económicas. Existen también normas que promueven influir en la mejora ambiental de la actividad de una empresa, pero cuya aceptación y desarrollo son plenamente voluntarias, (normas ISO 14000). A otra escala, también existen procedimientos de evaluación de los impactos ambientales generados por un proyecto o actividad.
Pero sin duda la pregunta trae a colación, según el mismo autor, otra que plantea: ¿es posible hacer sostenible la relación que mantienen la economía y el medio natural sin cambiar el modelo económico? El modelo económico actual se basa en la búsqueda de la plusvalía. Toda actividad está hecha a través de esta lógica, en la que además el interés privado prevalece sobre el interés colectivo. El dueño de los recursos tiene derecho a explotarlos de la forma que mejor convenga a sus intereses, es decir de la forma que mayor plusvalía obtenga. Visto el panorama, las administraciones parecen intentar hacer lo posible por que la mayor plusvalía se obtenga realizando actividades sostenibles, ya sea mediante ayudas a la mejora tecnológica o certificando sellos que mejoren la imagen de la empresa. Pero el camino andado en este sentido ya que sólo se producen mejoras parciales y el modelo económico sigue siendo insostenible.

La dimensión cultural
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La evolución de la sociedad hacia estilos de producción y consumo sustentables implica un cambio en el modelo de civilización hoy dominante, particularmente en lo que se refiere a los patrones culturales de relación sociedad-naturaleza. “La adecuada comprensión de la crisis supone pues el reconocimiento de que ésta se refiere al agotamiento de un estilo de desarrollo ecológicamente depredador, socialmente perverso, políticamente injusto, culturalmente alienado y éticamente repulsivo. Lo que está en juego es la superación de los paradigmas de la modernidad que han estado definiendo la orientación del proceso de desarrollo. En ese sentido, quizás la modernidad emergente en el Tercer Milenio sea la `modernidad de la sustentabilidad´, en donde el ser humano vuelva a ser parte de la naturaleza”(16).
La sustentabilidad no sólo debería promover la productividad de la base de los recursos y la integridad de los sistemas ecológicos, sino también los patrones culturales y la diversidad cultural de los pueblos.
Actualmente, la principal causa de la insustentabilidad posee una dimensión cultural, según cómo sea la cosmovisión o forma de ver el mundo. Desde ésta perspectiva, la cultura occidental contemporánea es insustentable. Su relación con el entorno se fundamenta en la idea de la apropiación de la naturaleza como una inagotable fuente de recursos.
La sustentabilidad cultural comprende la situación de equidad que promueve que los miembros de una comunidad o país, tengan acceso igual a oportunidades de educación y aprendizaje de valores congruentes con un mundo crecientemente multicultural y multilingüe y de una noción de respeto y solidaridad en términos de sus modos de vida y formas de relación con la naturaleza.

La dimensión geográfica
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El "Informe sobre los Recursos Mundiales - 1992", elaborado por el PNUD, enfoca el desarrollo sustentable como un proceso que requiere un progreso simultáneo global en las diversas dimensiones: económica, humana, ambiental y tecnológica. Como se ve, inicialmente se soslayaba la dimensión geográfica en su significado específicamente territorial, pues el ambiental está naturalmente explicitado.
Si se tiene en cuenta la dimensión geográfica de la sustentabilidad se advierte que tendrá diferentes interpretaciones para una aldea africana, una aglomeración latinoamericana o una nación industrializada europea. Tal vez la sustentabilidad sea más relevante para un estado industrial por el deterioro que es ostensible, mientras la sustentabilidad no sea aún “consciente” para una aldea africana y, demás está decirlo, ha sido practicada por las culturas precolombinas.
Las dimensión geográfica –también denominada territorial-, de la sustentabilidad constituye uno de los principales desafíos de las políticas públicas contemporáneas –de ordenamiento y planificación ambiental-, que requiere territorializar la sustentabilidad ambiental y social del desarrollo y, a la vez, sustentabilizar el desarrollo de las regiones, es decir, garantizar que las actividades productivas de las distintas economías regionales promuevan la calidad de vida de la población y protejan el patrimonio natural para resguardarlos para las generaciones venideras

La afirmación del Informe sobre recursos naturales de que no existen ejemplos de desarrollo sustentable a nivel nacional y que ni los países industriales, ni las economías emergentes, por ejemplo, de Asia Suroriental, ofrecen modelos adecuados, se sustenta en que todavía ha sido poco considerada su dimensión geográfica en términos de ordenación territorial. Se plantea entonces ¿cuál es la viabilidad del desarrollo sustentable en los países latinoamericanos, por ejemplo, frente a políticas macroeconómicas de altísimos impactos ambientales y territoriales negativos? El modo de equilibrar el actual modelo de "subdesarrollo insustentable" es mediante la inserción de la dimensión ambiental y de la dimensión geográfica en la política, aspectos insuficientemente relevantes en los países latinoamericanos en los que se difunde un discurso ambiental pero no una verdadera política ambiental.
La dimensión geográfica de la sustentabilidad implica el progreso armónico de los distintos sistemas espaciales/ambientales, atenuando las disparidades y disfuncionalidades del territorio, además de promover sus potencialidades y limitar las vulnerabilidades. La dimensión territorial en la acción y gestión de gobierno constituye una visión globalizadora del desarrollo, un corte horizontal en la integración de los diferentes sectores y niveles gubernamentales. "El objetivo final de la ordenación territorial es lograr una relación armónica entre el medio ambiente y los asentamientos humanos con el propósito de disminuir las desigualdades regionales y lograr un desarrollo socialmente equilibrado, respetando la naturaleza". Para lograr ese objetivo es necesario pensar que la relación hombre-ambiente no se define a través de generalizaciones macro sino en una escala de relevancia inmediata, de vida. Es la escala local y su integración en la escala regional, un principio de organización fundamental que requiere autonomía de decisiones.
La defensa de los grupos indígenas y rurales contra las industrias extractivas, las grandes represas, la deforestación comercial o las plantaciones uniformes de árboles, la resistencia de los organismos no gubernamentales genuinos, es parte de la defensa de la identidad de los pueblos. Ahora bien, la semejanza estructural de muchos conflictos ecológicos alrededor del mundo en culturas muy diferentes, también el hecho que el concepto de justicia ambiental sea usado no sólo en Estados Unidos sino en Brasil y en Sudáfrica, teniendo en cuenta la dimensión geográfica de la sustentabilidad permite afirmar que los conflictos ecológico-distributivos no deben ser vistos como expresiones de la política de la identidad. Por el contrario, la identidad étnica o social es uno de los lenguajes con que se representan los conflictos ecológico-distributivos, que nacen del uso cada vez mayor que la economía hace del ambiente natural del cual todos dependemos para vivir, en detrimento de la dimensión geográfica de la sustentabilidad.

La dimensión política
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El fundamento político de la sustentabilidad se encuentra estrechamente vinculado a los procesos de democratización y de construcción de la ciudadanía, y busca garantizar la incorporación plena de las personas a los beneficios de la sustentabilidad.
Esta se resume, a nivel micro, en la democratización de la sociedad, y a nivel macro, en la democratización del Estado. El primer objetivo supone el fortalecimiento de la capacidad de las organizaciones sociales y comunitarias, el acceso a la información de todos los ciudadanos en términos ambientales, y la capacitación para la toma de decisiones. El segundo se logra a través del control ciudadano del Estado y la incorporación del concepto de responsabilidad política en la actividad pública. Ambos procesos constituyen desafíos netamente políticos, los cuales sólo podrán ser enfrentados a través de la construcción de alianzas entre diferentes grupos sociales, de modo de proveer la base de sustentación y de consenso para el cambio de estilo de vida hacia la sustentabilidad.
También requiere del sinceramiento de los organismos internacionales que tienen injerencia en la sustentabilidad a través de sus fondos para el desarrollo, cuestión de alta complejidad.
Corolario: La dimensión educativa de la sustentabilidad
El concepto de educación ambiental es dinámico, es decir, se modifica a la par del medio ambiente y también según la percepción de los distintos sujetos sociales y contextos. Tradicionalmente se trabajaban los aspectos naturales del medio desde planteamientos próximos a las ciencias naturales. Posteriormente, se planteó la necesidad de incluir de forma explícita al medio ambiente en los procesos educativos, pero la atención se centró en cuestiones como la conservación de los recursos naturales, la protección de la fauna y flora, etc.
Actualmente se reconoce que aunque los elementos físico naturales constituyen el sustento del medio ambiente; también las dimensiones socioculturales, políticas y económicas son fundamentales para entender las relaciones que la humanidad establece con su medio y para gestionar mejor los recursos naturales. También se ha tomado conciencia de la interdependencia existente entre el medio ambiente, el desarrollo y la educación. Es esa conciencia la que conduce a demandar la reorientación de la educación ambiental de modo que, además de la preocupación por el uso racional de los recursos, florezca el interés por el reparto de esos recursos y se modifiquen los modelos de desarrollo que orientan su utilización.
La dimensión educativa de la sustentabilidad es una respuesta duradera que se considera transversal a toda la educación y que aporta un nuevo paradigma que brinda un profundo giro de innovación cultural.
La educación ambiental es un proceso de toma de conciencia y acción sociales sobre los problemas ambientales y sus alternativas de solución. Esta definición, socialmente reconocida por la población en general, por quienes participan activamente en pro del ambiente, por los profesionales, científicos expertos y por los educadores, revela una distancia notable entre el discurso, es decir, lo que se manifiesta verbalmente y la acción, lo que se hace. La praxis –en términos de la dimensión educativa de la sustentabilidad-, parece no coincidir con las consignas consabidas porque de ser así no sería tan evidente el contraste entre los resultados económicos promisorios y los indicadores de la Tierra amenazada consecuentes con el sobre-consumo y la pobreza, raíz de los problemas ambientales.
El saber ambiental  es interdisciplinario y ha reunido un marco teórico de gran solidez. Este saber no es un ámbito nuevo del conocimiento o una nueva disciplina, sino un campo de conocimiento en el que convergen los aportes de conceptos y metodologías de diversas ciencias que tratan los sistemas ambientales complejos que funcionan como conjuntos de interacciones entre las distintas esferas de la Tierra y el hombre.
En síntesis, la dimensión educativa de la sustentabilidad resulta clave para comprender las relaciones existentes entre los sistemas naturales y sociales, así como para conseguir una percepción más clara de la importancia de los factores socioculturales en la génesis de los problemas ambientales. En esta línea, debe impulsar la adquisición de la conciencia, los valores y los comportamientos que favorezcan la participación efectiva de la población en el proceso de toma de decisiones. 



viernes, 18 de agosto de 2017

NOTICIA#4

La ONU acaba de dar un gran paso adelante para la protección del mar

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Acabo de volver de una reunión en Naciones Unidas en Nueva York y traigo noticias emocionantes. La ONU acaba de dar un paso adelante hacia un nuevo Tratado que proteja la vida marina en alta mar. Esta “alta mar” son las aguas internacionales que no pertenecen a ninguna nación, sino que es responsabilidad de todos los países su conservación. Esto puede ser difícil de entender pero para quienes hemos estado en las negociaciones y seguimos este tema de cerca, las implicaciones son enormes. Un paso importante para la protección de la mitad de la superficie de nuestro planeta. Con el consenso necesario para tomar medidas, el siguiente paso es desarrollar este nuevo Tratado que proteja la vida marina en las aguas internacionales, aguas que cubren dos tercios de los mares y océanos de nuestro planeta. Un acuerdo importante que es necesario lograr. “La verdad es que el mar tiene una relación especial con todos nosotros. Nos mantiene vivos. Pero esta relacion está hoy amenzada como nunca antes”, declaró el Secretario General de la ONU, Guterres, a principios de junio, al presentar la Conferencia de la ONU sobre los Océanos. Una Conferencia que fue fundamental para construir la resolución que hoy celebramos. Ha sido muy inspirador ver a alguno de los países más pobres -desde el Pacífico hasta África, América Latina y el Caribe-, cuyos modelos de vida, las personas y su propia existencia están amenazadas por la degradación de los océanos, empujar por una resolución y oponerse a un puñado de naciones ricas que quieren beneficiarse del actual vacío legal para perseguir sus intereses a corto plazo. Estos países más pobres han estado apoyados por la Unión Europea, Australia, Nueva Zelanda e incluso por países que antes eran excépticos como Noruega o Canadá. Los “David” del océano han estado luchando hasta el final contra estos pocos goliats. Y han ganado.
Estando entre las delegadas en la reunión de Nueva York, podría sentir los ojos del mundo en este proceso, especialmente a través de los jóvenes que en las redes sociales enviábais mensajes de esperanza y que pedíais una acción urgente para la protección del océano y la creación de #OceanSanctuaries. Entregamos muchos mensajes directamente a estos gobiernos, como un recordatorio de lo que significa: proteger nuestro frágil planeta azul para las generaciones presentes y futuras. Y nos han escuchado. Ahora toca cerrar este “Año de los Océanos” con el lanzamiento en la ONU de las negociaciones para un nuevo Tratado de los Océanos en 2018. Las evidencias científicas son claras y tenemos que actuar urgentemente. Pero después de esta semana vemos que el poder de la gente sirve para algo y que con vuestro apoyo contínuo podemos ganar.
LINK: http://www.ecoticias.com/naturaleza/139925/La-ONU-acaba-de-dar-un-gran-paso-adelante-para-la-proteccion-del-mar

jueves, 17 de agosto de 2017

NOTICIA#3


PREOCUPACIÓN EN BARRANQUILLA POR RESIDUO ACEITOSO EN EL RÍO MAGDALENA

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Gran preocupación ha causada este jueves a las autoridades y a la comunidad de Barranquilla la presencia de un residuo aceitoso en inmediaciones del Puente Pumarejo, que motivó que la empresa Triple A suspendiera la captación de agua en la bocatoma de Las Flores, que alimenta al acueducto de Barranquilla y Puerto Colombia.
“Triple A informa que de manera preventiva suspende la captación de agua desde la bocatoma Las Flores, por la presencia de un residuo aceitoso en el Rio Magdalena, lo que puede originar bajas presiones y algunos sectores sin agua en el municipio de Puerto Colombia y el corregimiento de Salgar”, dijo en un primer comunicado la empresa prestadora del servicio agua potable en el Atlántico.
Agregó que realizará monitoreo sobre el río “y de acuerdo con el comportamiento del mismo, se tomarán las medidas necesarias. Para Triple A es prioritario brindar agua de excelente calidad por lo cual estará atenta para mantener informada de manera oportuna a la comunidad”.
SE PRONUNCIA CORMAGDALENA
Cormagdalena también mostró preocupación y anunció desde Bogotá que la entidad, en coordinación con la Dimar, están monitoreando el área para conocer a ciencia cierta de donde procede el líquido aceitoso.
“Ante el derrame de residuos aceitosos presentado en horas de la mañana de este jueves, en aguas del Río Magdalena en inmediaciones del Puente Pumarejo, la Corporación se encuentra ya monitoreando la situación en coordinación con la Dimar”, anotó en un comunicado la entidad.
De otra parte, la Corporación Regional Autónoma del Atlántico identificó el origen del vertimiento en una alcantarilla cercana a la zona de construcción del nueve Puente, desde donde habría provenido la descarga de residuos, al parecer de hidrocarburos.
Para verificar la situación, Cormagdalena dispuso ya el envío de un equipo de inspectores con el fin de examinar los alrededores de las concesiones ubicadas en la zona donde se produjo este derrame y preparar el informe respectivo.
El secretario de Gobierno del Distrito de Barranquilla manifestó que “la mancha ya pasó la bocatoma de Barranquilla, la bocatoma de Puerto Colombia y se encuentran cerrada preventivamente para que la mancha no llegue a través de los acueductos a las casas de los ciudadanos”.
Agregó que desde el punto de vista ambiental se están tomando todas las previsiones controlar la situación. 
LINK NOTICIA: http://www.eluniversal.com.co/ambiente/preocupacion-en-barranquilla-por-residuo-aceitoso-en-el-rio-magdalena-259270

TAREA#3: Principios de sustentabilidad


PRINCIPIOS DE SUSTENTABILIDAD 

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Muchos principios han surgido para poner la sostenibilidad en términos más concretos y cuantificables.
Probablemente, el principio más básico de aprender, en el que todos los demás se basan, es que la capacidad de carga.
La capacidad de carga se refiere a la “carga máxima” un área en particular de la tierra puede sostener sin afectar negativamente a otros organismos en ese entorno.
Se determina observando la cantidad de alimento disponible, los nutrientes, el hábitat, los recursos hídricos, y otras necesidades requeridas para el buen funcionamiento de una población dada.
Si la población, ya supera la capacidad de la tierra para proporcionar estas necesidades, entonces diríamos que esa población ha superado la capacidad de carga de la tierra.
Aunque la capacidad de carga se ha aplicado tradicionalmente a la especie en áreas localizadas, mucho trabajo se ha hecho para evaluar la capacidad de carga del planeta para los seres humanos.
Aunque este enfoque ha sido criticado por su incapacidad para captar plenamente la complejidad de la relación entre el hombre y su entorno, sirve como una herramienta útil para concebir la sostenibilidad.

En última instancia, hay una cantidad finita de los recursos disponibles en la tierra para el consumo humano y una capacidad de carga no existente.

Si reconocemos que la naturaleza es más sabia que los seres humanos deberíamos actuar con precaución y cautela cuando no disponemos de los suficientes conocimientos sobre los efectos que pueden ocasionar en el ambiente ciertas tecnologías y compuestos químicos que podrían poner en riesgo a los seres humanos o a las otras especies.
2.  Principio de interdependencia e interconexión
Deriva de la premisa de que todo está conectado a todo, es decir que ni en la naturaleza ni en la sociedad hay fenómenos que operan de forma aislada o independiente. El ser humano no es más que un hilo en el tejido de la vida y el daño a una parte del tejido puede afectar a la totalidad del mismo. Dependemos de los sistemas sustentadores de vida y todas las formas de vida tienen valor ya que prestan servicios ambientales incluyendo a las bacterias. 
Deriva de la premisa de que en la naturaleza no hay nada gratuito. Todo lo que aparentemente nos provee la naturaleza de forma gratuita como el oxígeno, significa millones de años de evolución, su destrucción implica grandes pérdidas a veces irreversibles. Si cortamos los bosques a un ritmo más rápido de su capacidad de regeneración natural, perderemos el recurso. 


 La naturaleza se encuentra en permanente cambio y recomponiendo equilibrios dinámicos, pero cuando un elemento se pierde o disminuye mucho, puede ocurrir una ruptura que impida recomponer el equilibrio del ecosistema y, en consecuencia, producir su colapso. Por eso este principio significa que el uso humano de un recurso no debiera rebasar un umbral crítico y el impacto humano no sobrepasar la capacidad de carga de los ecosistemas.

LINK: https://sites.google.com/site/ittiscagodic2012aarellano/unidad-1/1-2-principios-de-la-sustentabilidad

miércoles, 16 de agosto de 2017

TAREA #2: Agua Reutilizable

AGUA REUTILIZABLE


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Se distinguen de las cloacales contaminadas con excremento del inodoro, llamadas aguas negras, porque no contienen bacterias fecales, como Escherichia coli. Las grises son de vital importancia, porque pueden ser de mucha utilidad en el campo del regadío ecológico.

Las aguas grises son aquellas que salen por los desagües de bañeras, lavabos, pilas de la cocina, lavavajillas o lavadoras. Estas aguas, con un tratamiento sencillo, pueden ser fácilmente reutilizadas para diversidad de usos. El más común de estos usos es emplearla para rellenar las cisternas de los inodoros, que no requieren aguas de gran calidad. Pero también se pueden emplear para otros usos, como el riego de zonas verdes o la limpieza de exteriores.

Con un sistema que permita reutilizar las aguas grises de una casa en las cisternas se pueden ahorrar unos 50 litros por persona y día. Esto supone, en una familia media de cuatro personas, un ahorro medio de unos 200 litros por día, o, lo que es lo mismo, entre un 24 y un 27% del consumo diario de la vivienda. Pero si este sistema se implanta en hoteles o instalaciones deportivas, la cantidad de agua ahorrada aumenta hasta un 30%. Señores constructores, arquitectos, responsables de políticas urbanísticas, retengan el concepto en su cabeza: aguas grises.

Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/Aguas_grises
               https://www.ecologiaverde.com/aguas-grises/

NOTICIA #2


HALLAN 91 VOLCANES DEBAJO DE LA ANTÁRTIDA

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A dos kilómetros debajo de la Antártida, científicos descubrieron la más grande región volcánica del planeta, con 91 volcanes detallados.

El más alto tiene casi 3970 metros, similar al suizo monte Eiger y el menor 100 metros.El hallazgo es parte del rastreo Edimburgo de la universidad de ese nombre y partió de la idea de un estudiante de esa institución, Max Van Wyk.

La región es similar a la cadena de volcanes de la zona oriental de África, que era conocida por tener la más densa concentración de volcanes del planeta.

En su trabajo los investigadores analizaron la forma de la tierra debajo del hielo mediante radas y compararon con datos de satélite así como con información de sondeos aéreos.

Los resultados permitirán a los científicos entender cómo los volcanes pueden incidir en las fluctuaciones del gran manto de hielo en esa región. La investigación no analizó si los volcanes estaban activos.

Para los científicos, la actividad volcánica podría aumentar si se adelgaza el hielo en la Antártida. De acuerdo con análisis preliminares, en épocas de calentamiento ha existido una mayor actividad volcánica.

El estudio fue publicado en Geological Society Special Publications series.

“Es fascinante descubrir una gran cadena de volcanes en ese continente relativamente inexplorado. Un mejor entendimiento de la actividad volcánica podría dar luz sobre el impacto en el hielo en pasadas erupciones y las que se den en el futuro”, dijo Robert Bingham de la Facultad de Geociencias.

Si alguno de los volcanes entrara en actividad, podría desestabilizar la masa de hielo y aumentar el flujo hacia el océano.

“La gran pregunta es: ¿cuán activos son esos volcanes’. Es algo que requerimos determinar lo más rápido posible”, dijo Bingham a The Guardian.

En exploraciones pasadas se habían reportado otros 47 volcanes en el llamado continente blanco.Los nuevos se encuentran en la Antártida occidental, que se extiende por 3500 kilómetros.


FOTO: Los volcanes hallados en la Antártida están en la zona occidental. No se sabe si están activos. Nasa.

LINK NOTICIA: http://www.elcolombiano.com/tecnologia/ciencia/encuentran-cadena-de-volcanes-en-la-antartida-MD7104718







martes, 15 de agosto de 2017

NOTICIA #1

DENUNCIAN CONTAMINACIÓN DE SELVA LACANDONA EN CHIAPAS




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Cuatro empresas productoras de aceite son señalas como las responsables

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIS (13/AGO/2017).- Dos empresas productoras de aceite de palma africana, una extranjera y una mexicana, provocan contaminación en los municipios de Marqués de Comillas y Benemérito de las Américas, en la Selva Lacandona, alertó el obispo Felipe Arizmendi Esquivel.

En una reciente vista a la parroquia de José y María, el sacerdote señaló que algunos fieles católicos "me plantearon la situación que están viviendo a raíz de la intensiva plantación de palma africana y, sobre todo, de la extracción de su aceite, por parte de dos empresas asentadas en ese territorio, una de capital nacional y otra extranjera".

Recordó que hasta en los años 60 del siglo pasado, esas tierras eran selváticas, pero los campesinos que llegaron de varias partes del país talaron los árboles tropicales, con la intención de sembrar maíz y frijol y sobrevivir en esa región ubicada al oriente de Chiapas.

Pero con el tiempo se percataron que estas tierras no son buenas para maíz y frijol, pues son semipantanosas y arenosas, por lo que optaron por meter ganado vacuno, pero son pocos los que se dedican a ello.

"Los que dejaron la ganadería, dejaron abandonadas sus tierras y fue entonces que llegó el programa de plantar palma africana, "con la promesa de que obtendrían más ganancia que si sembraran maíz.

"Ahora en la Selva, se han sembrado en forma extensiva, tierras con palma africana, que ya producen frutos y los campesinos que "antes nada recibían por sus tierras improductivas, ahora están recibiendo alguna ganancia".

"Hasta aquí, pareciera que todo era bueno y provechoso", aseguró el obispo, pero ahora "advierten que dicha palma daña mucho la tierra".

Las dos fábricas productoras de aceite contaminan las tierras y las aguas y el olor de los residuos "es insoportable".

Esto ha provocado la presencia de moscas, "que están dañando a las personas y al ganado; con el bagazo o desperdicio de las pencas del fruto de la palma, están contaminando los ríos o arroyos que pasan por ahí, matando peces y otras especies".

Los campesinos de esos municipios, temen que vaya a ocurrir una catástrofe como la que pasó en Sayaxché, Petén, Guatemala, donde la gente ha padecido tumores y ronchas en la piel de las personas, por la presencia de fábricas productoras de aceite de palma africana.

Además, en esa zona guatemalteca colindante con Benemérito de las Américas y Marqués de Comillas, se han contaminado los ríos y arroyos que pasan por ahí, matando peces y otras especies.

"Me dicen que en dicha comunidad guatemalteca se ha contaminado el río La Pasión, matando 20 especies de peces y dañando todo el ecosistema", dice el obispo Arizmendi Esquivel.


Por todo esto, el prelado asegura que "hay que luchar, siempre en forma pacífica, por defender la madre tierra, la vida y la salud. Esto no es meterse en políticas ajenas a nuestro ministerio pastoral, sino que es ser responsables de la vida digna de nuestros pueblos y del cuidado de la tierra que Dios nos dio".


LINK NOTICIA: http://www.informador.com.mx/mexico/2017/734635/6/denuncian-contaminacion-de-selva-lacandona-en-chiapas.htm

CARTA DE LA TIERRRA TAREA #1

La Carta de la Tierra es una declaración de principios éticos fundamentales para la construcción de una sociedad global justa, sostenib...